Esta mañana, la ruptura de
una tubería de agua, ubicada a la altura de la cuadra 2, de la referida avenida, fue el detonante para que varios ‘metros cúbicos’ de agua se empozaran a lo largo de las calles.
Según vecinos, el aniego empezó a las 22:00 horas de ayer. Sin embargo, los trabajadores de Sedapal se hicieron recién presentes en el lugar a las 11:00 horas de esta mañana.
Malestar Vecinal
Con la ayuda de baldes y escobas, algunos propietarios de establecimientos de comidas realizaron arduos esfuerzos para drenar el agua que cubría la calzada, muy cerca de sus negocios.
Algunos vecinos, como Juan Torres Hullua, de 75 años, mostraron su desazón con la empresa Sedapal por la demora para controlar el aniego el cual habría empezado la noche de ayer.
“No es posible que luego de varios horas la empresa encargada de darnos el servicio de agua se haga presente. Deberían responder con mayor prontitud al llamado de los usuarios”, dijo.
Otro afectado fue José Díaz, de 40 años, dueño de una picantería cercana, quien señaló que debido a esta rotura su negocio presentó una menor clientela en comparación a otras veces.
Conexiones clandestinas
Para Agusto Balsa Tupayachi, Presidente de la Asociación Pro-Vivienda Naranjal, la responsabilidad no recae en Sedapal sino, más bien, en algunos malos vecinos que habrían realizado ‘conexiones clandestinas’ de agua en la zona. Debido a esto, ellos no se atreven a denunciar cuando se producen estos incidentes.
Asimismo, pidió que se actúe con más diligencia cuando ocurran cosas de esta naturaleza y no esperar hasta que se aneguen las calles. Más aún, cuando existe una torre eléctrica al lado de la válvula rota.
Horas después
Por último, con la ayuda de una motobomba y tras varias horas de denodados esfuerzos, trabajadores de Consyssa pudieron controlar y subsanar el problema.
Por J. Cosquillo


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